13 noviembre 2008

Entrevista a Javier Trujillo

Javier Trujillo (Madrid, 1962) no es el típico autor de cómics. Discípulo de Amadeo Roca, sus orígenes profesionales son como ilustrador publicitario en donde se especializará en el aerógrafo, primero para la agencia M.V.F. & Asociados y desde 1988 como freelance. A pesar de que como el mismo dice "dibuja desde siempre" su primer cómic no llega hasta 2005, cuando debuta con la primera entrega de la trilogía Los Mitos de Asturdeva (Aleta Ediciones), por la que fue nominado como "Autor Revelación" en Expocómic 2006. Ese mismo año conoce a Paul Naschy, comenzando una estrecha y fructífera colaboración artística, que se inicia con Waldemar Daninsky: El retorno del Hombre Lobo (Aleta ediciones), por la que recibió el Premio a "La Mejor Obra Española" en Expocómic 2007 y continuó el pasado año realizando el cartel promocional y otros materiales artísticos para Empusa, la nueva película de Naschy. Este 2008 Trujillo ha puesto punto y final a Los mitos de Asturdeva con el tercer y último álbum de la serie (Aleta Ediciones) y continúa la colaboración con Naschy en Waldemar Daninsky: El Origen de la Maldición (Dolmen editorial). Con motivo de la publicación de este último trabajo conversamos con el dibujante sobre su trabajo y su colaboración con Naschy.

Entrevista realizada por Juan Royo (*) y Jose A. Serrano para Guía del cómic.

El acabado informático es muy llamativo en tu trabajo, y por ejemplo es evidente en el uso de texturas. Háblanos un poco de tu técnica y qué herramientas usas.

Eso ha sido así, en Los Mitos de Asturdeva y en El retorno del hombre lobo, pero no así en este último, El origen de la maldición, donde las texturas son inexistentes. En este último, en el que decididamente realicé el arte y la narrativa sin ninguna contemplación ni miramientos especulativos, las ilustraciones beben de dos fuentes muy claras, la pintura clásica tenebrista española y el cine. Todo ello finalmente realizado en el programa Painter, que no puedo sino recomendar a todo aquel que quiera pintar con acrílico, óleo, o cualquier estilo tradicional, sin tener que mancharse las manos.

Alguna vez has confesado tu admiración por Alex Ross o Luis Royo, y en ambos casos es público y notorio que usan modelos para sus trabajos o referencias fotográficas. Tu propio trabajo en ocasiones también da la impresión de tener una importante base fotográfica. ¿Es así?.

Sí, desde los años 60 y mucho antes, según que ilustradores, el uso de la referencia fotográfica se ha generalizado para realizar un buen trabajo realista. Sería poco práctico usar modelos contratados, en interminables sesiones, para hacer un trabajo realista adecuado.

Tu estilo podría ser calificado como de relato ilustrado más que como un cómic propiamente dicho. ¿Lo achacas a tus orígenes pictóricos en la publicidad? ¿Al uso del ordenador?

No, ni al ordenador ni a la publicidad. Creo que tiene que ver con otra cuestión, que es mi aprecio por la ilustración narrativa, por la pintura narrativa y el concepto narrativo literario. Una de las cosas que más me llaman la atención de este entorno, es como se intenta etiquetar y compartimentar casi con estanqueidad, lo que es cómic o no. No es cómic el Príncipe Valiente de Foster porque no sigue los cánones, por ejemplo, y enseguida llegan los equívocos, porque si no es cómic, será relato ilustrado… absurdo. Las adaptaciones de Lovecraft de Breccia, en muchos casos son prácticamente literarios, ¿son entonces relatos ilustrados? Alguien con nombre y consideración en el medio, decía hace años del maestro Toppi, que era el más grande “ilustrador de tebeos” que conocía, pero no dibujante de tebeos, que eso era otra cosa… Esto son sólo reflexiones acerca de lo contradictorio del medio. Yo me limito a contar una historia con la expresión y el estilo que me gusta, lo puedes llamar cómic o relato ilustrado, ¿qué más da?

En lo formal, llama la atención que mientras en Los Mitos de Asturdeva, aunque había textos de apoyo, eran los diálogos los que llevaban el peso de la narración, en tu trabajo en Waldermar Daninsky se ha invertido esa relación. Y mientras en El retorno del hombre lobo los bocadillos de diálogo aparecían en menos de la mitad de las páginas, en El origen de la maldición parece que vas un paso más allá y directamente prescindes de los bocadillos como elemento formal, adoptando un formato para presentar los diálogos más propio de una novela que de un cómic. ¿A qué se debe esa evolución?

Vamos a ver, esto va a ser un poco extenso… La cuestión es la siguiente: yo soy un ilustrador de tono realista, y esa es mi tendencia natural, además, me fascinan los cómics pintados. Ya me fascinaban Jeronaton y Segrelles hace décadas, y ahora Alex Ross, un referente que está en la cúspide, sin duda. También me fascina Richard Corben, en obras como Los viajes de Simbad o Bloodstar. Esas obras de Corben, son aparte de todo, cómics pintados, con un trabajo visual descriptivo impresionante, aunque no sea muy realista, más bien efectista. Por otro lado, hay autores que también son grandes ilustradores, como Toppi o Breccia que me encantan, en sus diferentes aspectos. Vale, estos son los ingredientes de mis influencias, lo que en mi mente siempre está presente.

Dicho esto, cuando empiezo mi primera obra para Aleta, porque este fue un proyecto que a Aleta le interesó mucho, debido a la línea editorial que mantenía entonces, comencé con la idea de hacer un cómic como soporte, pero sobre todo como transmisor, de un acervo cultural propio que está poco revindicado, la cultura celtíbera pre-cristiana, con todos sus mitos que nos han llegado hasta hoy. ¿Quién no ha oído hablar de las Xanas?, pero sin embargo, hemos creado poco con ellas en España, y sí mucho con los Elfos, que nos son ajenos. Así que el planteamiento formal era el de ser un soporte para esto, y además sin estar dirigido al lector entendido en cómics, sino más bien a un público más general y no interesado en el cómic de autor o el de superhéroes.

Visto que el registro no conseguía el fin que yo quería, me planteé entonces abordar un proyecto que me gustara más a mí, como friky que soy del terror gótico, con Waldemar Daninsky. Bien, El retorno del hombre lobo es un paso intermedio aún, que necesariamente llevaba a este El origen de la maldición, que con seguridad tiene el tono de lo que va a ser mi estilo definitivo. ¿Por qué?, pues porque el estilo narrativo del cómic más común no me convencía en los múltiples ejemplos que yo he revisado.

La narrativa típica se queda muy limitada para contar historias densas, y también se queda corta cuando de crear ambientes góticos y miedo se trata. Un cómic nunca me ha causado miedo, una novela sí, a esto me refiero. Creo que así lo comprendió Breccia en algunas de sus obras de Lovecraft. Por otro lado, como a mí la estanquidad del cómic me parece errónea, he buscado enlazar, hibridar, conceptos de narrativa literaria con elementos pictórico y cinematográficos, para llegar al resultado que finalmente me ha llenado. Sé que a los aficionados a cierto estilo de cómics les va a chocar y a chirriar, pero muchos otros encontrarán un registro que les enlaza con la literatura y el cine, que no es algo que yo persiga como fin, sino la consecuencia de mis propios gustos personales. Porque, eso sí, en esta sí te puedo decir que me siento plenamente satisfecho de verdad con el estilo narrativo e ilustrativo.

Ha sido un poco largo pero no he podido evitarlo, sólo me ha faltado eso de: “me alegro que me hagas esta pregunta…” Es broma… (risas)

Llegaste al cómic de autor siendo todo un veterano. Desde esta madurez y desde la perspectiva actual, ¿cómo ves el conjunto de tu obra? ¿Cambiarías algo de los primeros comics?.
Lo del cómic de autor está muy bien dicho, porque en España casi todo es cómic de autor. El conjunto de mi obra es corto aún como para hacer una revisión, creo yo. Para eso deberán pasar unos años más, aún no tengo una visión con la suficiente perspectiva. Pero sí, seguramente el estilo que estoy madurando haría que fuera posible una revisión de esos trabajos, lo cual no quiere decir que lo vaya a hacer, pues al final siempre me fascina más generar obra nueva que volver hacia atrás.

¿Cómo entraste en contacto con Nastchy y cómo surgió la oportunidad de realizar estas adaptaciones?

Se lo planteé al entorno de Naschy, les mostré unas pruebas, y enseguida estuvieron muy receptivos, como el propio Paul. Le gustó el proyecto, y desde entonces me ha apoyado en todo, cada día.

¿Puedes explicarnos como abordas el proceso de adaptación al cómic de las películas? ¿Te encargas en solitario de la realización del cómic a partir de la película o participa activamente Nastchy en la adaptación?

Yo me encargo de versionarla y adaptarla, y cada semana Paul lo supervisa. Hace poco tuve que explicarlo y puse un ejemplo muy claro, creo yo. Si un autor de novelas cede su obra para hacer una película, no deberá decirle al director como debe rodar las secuencias, sino más bien supervisar el tono general de la adaptación, porque escribir una novela no es dirigir una película. Los guiones están escritos por él, son los de las películas, pero la adaptación, no ya al cómic, sino a mi propio y personal estilo, es cosa mía. Pero ya digo, él lo supervisa cada semana, indefectiblemente. Lo que está claro es que a él le gusta mi estilo, porque sino no hubiera accedido a arrancar con el proyecto, eso también es cierto. Por eso desde el principio me dio libertad absoluta, y así ha sido.

A mucha gente nos ha chocado el cambio de editorial. Tras cuatro álbumes en Aleta, te vas a Dolmen. ¿Por qué?

No, no es una fuga, hombre. Es que ya me han preguntado esto varias veces y no sé si debo explicar todo en profundidad, porque tiene que ver con el futuro de Aleta, y eso entra en terrenos que no son sólo míos. Digamos que para Aleta se planteó una posibilidad de futuro muy diferente a la que hasta ahora venía llevando, eso generaba un impas de incertidumbre que podría alargarse en el tiempo. El mismo Joseba Basalo, que es un buen amigo, sabedor de que yo tengo unos objetivos y un ritmo de producción muy claramente marcados, fue el primero que entendió mi necesidad de tomar otro camino, y ese otro camino aparte de Aleta, para mí tenía que ser Dolmen, por su filosofía editorial de apuesta por el género español, sin complejo alguno. Dolmen tiene grandes autores como Víctor Santos, Kenny Ruiz, Quim Bou… nombres de todos conocidos que Dolmen ha aglutinado de forma inteligente. Mis planteamientos creativos y mis objetivos, además, coincidían con la visión de Jorge Iván Árgiz que es el editor de la línea Siurell y con los de Vicente García, y tal es así, que esto se gestó desde el salón de Barcelona para acá y ya tenemos la primera obra saliendo al mercado.

La sintonía que tienes con Paul Naschy es total. Realizaste el cartel promocional y otros materiales artísticos de su nueva película, Empusa y vas a hacer una serie de novelas gráficas con Paul como guionista. ¿Son todas adaptaciones o hay algún material nuevo?.

De momento estoy con La katana de plata, que es la continuación de esta que sale ahora, El origen de la maldición, las versiones adaptadas del guión de la película de Paul La bestia y la espada mágica. Me gustaría versionar Inquisición, que me fascina, al igual que El carnaval de las bestias y algunas más… pero sí, tenemos algo inédito y recién escrito por Paul. Un texto que se llama Sherlock vs. Jack, y que obviamente trata sobre Jack el destripador, pero es pronto aún para hablar de ello.

Por último, seguramente más de un lector de tus últimos dos trabajos se ha acercado a ellos porque conocía la obra de Naschy. ¿Cómo le presentarías Los Mitos de Asturdeva a esta hipotética persona que no conoce tu trabajo anterior para que le echara un vistazo?

Como un trabajo que habla de nuestro acervo cultural fantástico. Porque más cerca que los Elfos y los Trolls norte-europeos, están las Xanas, los Anjanos, los Trasgos, los Ingumas, Gaueko y los Daimones y una larga lista de seres que la mayoría desconocemos, pero que aún se esconden en los tupidos y sombríos bosques del Cantábrico, esperando ser rescatados, para que sus historias puedan ser contadas.

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Juan Royo (Zaragoza, 1970) es Profesor de la Facultad de Económicas de Zaragoza. Ha publicado diferentes artículos y entrevistas sobre cómic en las cabeceras de economía como Empresa Exterior, Moneda Única e Inversval, que también se pueden leer en su blog juanroyo.blogspot.com.